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Yolanda Reyes dijo que siente un alto interés por la pedagogía que está detrás de los datos informativos, que se encuentra en la pasión del maestro que lo transmite. Así inició el encuentro con esta autora oriunda de Bucaramanga, en el cual realizó un conversatorio acerca de su obra más reciente, “Qué raro que me llame Federico”.

Este libro aborda la historia de un niño colombiano adoptado por una mujer española, que, tras sentirse realizada en el ámbito profesional, toma la opción de ser madre a pesar de las complicaciones que le trajo esta decisión. Por lo tanto, toca el tema y problema de la maternidad contemporánea. “La maternidad siempre fue pensada como algo esencial en una mujer, pero yo respeto la libertad de ser o no madre”, afirmó Reyes. Además, expresó que al momento de escribir mantuvo la preocupación por determinar los papeles que tienen una madre y un padre.

La autora añadió que en esta obra literaria narra sus vivencias y preocupaciones personales por medio de los tres personajes más relevantes: el niño llamado Federico, la madre que lo da en adopción y la mujer que se convierte en la madre del niño. “Federico es muy necesario para mí porque viene de todo lo que yo he vivido de trabajar con niños en circunstancias muy difíciles”, manifestó Reyes. Y añadió que trabajó con niños desvinculados del conflicto armado. Además, presenta su situación como inmigrante, pues ella vivió en España y se siente en la misma condición de Federico “al ser de un lugar y de otro a la vez”.

Reyes también presentó su visión acerca de cómo el nombre puede identificar a una persona, pues Federico no es el nombre del protagonista hasta que su madre adoptiva toma la decisión de cambiárselo. La autora manifiesta que fue un bautizo simbólico pues el “nombre es la carga de sentido que una persona pone sobre alguien”. Así mismo, expone la idea de decidir sobre los niños, pues es algo que todos los adultos suelen hacer.

En el cierre del conversatorio se trató la cuestión del papel de la educación y la escuela en el fomento de la lectura. Yolanda Reyes dio a conocer su opinión acerca de la falta de mediación en la formación de lectores. “Yo siento que hacen falta prácticas para fomentar esto, porque se sigue leyendo poco y no hay profundidad en la lectura”.

Además, en cuanto a escribir para la niñez, agrega que hay que darles palabras a los niños para que tengan la oportunidad de pensarse como sujetos, y esto se logra por medio de la formación de niños lectores competentes a través de formadores que tengan la “edad, dignidad y gobierno” para hacerlo.

La autora estuvo acompañada por la moderadora Gisela Afanador, quien le realizó preguntas acerca de temas como pedagogía y niñez, además de aspectos puntuales relacionados con la obra expuesta. “Qué raro que me llame Federico” fue escrita en 2016, y aunque Yolanda Reyes ha sido una escritora de literatura infantil, señala que este libro está dirigido a un público adulto, principalmente a los padres para que se sientan identificados con el contenido de este.

Por María Lucía Bayona Flórez